Crecimiento y fiebre: ¿Qué relación hay?

crecimiento y fiebre

Durante los primeros años de vida es cuando más se evidencia el crecimiento de los niños, y no solo desde el punto de vista físico. Luego de los primeros doce meses el ritmo se reduce a la mitad, pero aún sigue siendo notable.

Son varios los factores que influyen en el crecimiento de un bebé, desde el propio tamaño de los padres, como algunas enfermedades que lo afectan. Existe la creencia de que el crecimiento viene acompañado de fiebre, ¿cuánto de verdad hay en esto?

 

No hay misterio alguno

Son muchas las personas que asocian la fiebre en un bebé con su crecimiento. Luego de decir “mi bebé tuvo fiebre anoche”, es común escuchar el comentario “es que va a dar un estirón”. Si bien la deducción no es del todo incorrecta, la verdadera relación entre uno y otro no es como la pintan.

Primero, la fiebre es una respuesta del organismo ante la presencia de agentes infecciosos, y en ocasiones a otros que no tienen esta naturaleza, como puede ser una intoxicación. Es normal que los niños sufran de fiebres más altas que las personas adultas, y la causa no es, como algunos piensan, porque crecen con ella. El verdadero origen de este fenómeno es que los bebitos tienen un sistema inmune menos desarrollado, y en consecuencia el organismo encuentra dificultades para controlar su respuesta inmunológica.

Ahora, lo que sí está comprobado científicamente es que la fiebre estimula la hormona del crecimiento. Por ello es que, cuando los bebitos sufren de fiebre, se produce una aceleración del proceso de crecimiento. Sin embargo, esto no quiere decir que los niños que más se enfermen crecerán más.

Hasta el momento, la mejor manera de asegurarle un crecimiento saludable a los más pequeños es a través de su alimentación. Con una dieta balanceada con frutas, proteínas y vegetales, podrá desarrollarse sin mayores contratiempos.

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